martes, 21 de marzo de 2017
Zamba
Casi me voy sin saludarte ese domingo. Ese domingo que, sin saberlo, nos saludaríamos por última vez. Sí, por suerte volví sobre mis pasos cuando me dí vuelta pensando que me faltaba saludar a alguien. Ahí me encontré con tu mirada. Con la cabeza apoyada en el pasto y tus ojos claros mirándome hacia arriba. Volví y, después de acariciarte la cabeza mientras te decía "cómo me voy a ir sin saludarte", te dí un beso en el hocico, como tantas otras veces, sin saber que sería el último.
Hace no mucho tiempo se fue quien, yo creo, era tu papá. Se fue y no volvió. De haber estado acompañado, seguramente eso no hubiera sucedido. Hoy me dejas vos, y me quedo con la misma sensación: me quedé corto. Intentaré que no vuelva a pasarme..
Guardaré muchos recuerdos, pero por sobre todos estará ese último beso. Fue el fiel reflejo de lo que fuimos el uno para el otro.
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